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rincón del bocachancla

Tailandia

Imagen de Urichuqui

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Nuestro primer contacto con el continente asiático ha sido una experiencia particular. Tanto los que nos habían hablado maravillas como los que nos lo desaconsejaban, llevaban razón. Dejaré aquí mis impresiones, y ya valoráis vosotros si queréis seguir nuestros pasos. Empiezo con la primera foto del viaje, en Bangkok.

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1. Ayutthaya

El primer día, después de 17h de viaje, nos dirigimos a Ayutthaya, una pequeña ciudad no muy lejos de Bangkok que acumula montones de templos, la mayoría en ruinas. En nuestras primeras horas en Tailandia, con un calor sofocante, nos metimos en un tren muy cutre, sin aire acondicionado, al que no hacía más que entrar gente y más gente y que no llegaba nunca a su destino. En aquel momento pensar que aún nos quedaban 15 días así se me atragantaba bastante. Además nuestro plan era pasar el día allí y luego seguir hacia el norte por tren, pero la línea estaba en obras y nos tocó cambiar de planes.

Menos mal que lo que vimos me gustó. Nos abordó un tuktukero que nos ofreció llevarnos a todos los templos de la ciudad y negociamos un precio (más bien no fuimos capaces de que nos dejara en paz) que después aprendimos que no había sido nada barato. Vimos un montón de templos y un buda tumbado gigantesco (aunque no el más grande que hemos visto). ¡Ojo! Te riñen si te pones en la misma postura que Buda para hacerte fotos, y algunas defensoras de las correctas formas son bastante agresivas.

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Pasamos la noche en Ayutthaya y salimos muy tempranito por la mañana a coger un tren que nos llevara de vuelta a Bangkok, a su otro aeropuerto, para ir hacia el norte.

2. Chiang Mai

El vuelo que nos cuadraba iba a Chiang Mai, así es que allí nos dirigimos. Cogimos un Tuk-tuk en el aeropuerto que se ofreció a llevarnos a buscar alojamiento. Nos enseñó uno primero que nos gustó, pero nos pareció caro, así es que fuimos a ver más. Después de dos visitas más, decidimos volver al primero que habíamos visto, pero no fuimos capaces de que el tuktukero lo entendiera. Nos seguía llevando a otros, a cada cual peor, y nos decía que si, como si lo hubiera entendido… pero no… aparcaba en otro y otro lado… hasta que al fin nos llevó a uno que nos gustó y valía la mitad que el primero que vimos.

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Recorrimos a pie la ciudad, que me gustó bastante a pesar de su caos y de ostiarme con un tornillo gigante que no debía estar ahí. No hay casi aceras, solo en las calles principales y son muy estrechas y casi siempre están ocupadas por puestos de comida o bebida. Tienes que andar por la calzada, entre el caótico tráfico. Vimos varios templos, en alguno había monjes rezando, en otro ofrendas de los más extraño… Debes vestir adecuadamente, aquí bastaba con un pantalón corto y hombros cubiertos, pero como no lo sabíamos, nos pusimos la indumentaria que ofrecían.

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Si vais a Chiang Mai, intentad estar allí en domingo. Hay un mercado nocturno que está muy bien, es enorme. No queríamos comprar nada, que luego había que cargarlo 14 días más, pero algo nos llevamos. Además decidimos saltarnos la recomendación de no comer de puestos callejeros, porque todo tenía una pinta estupenda, y de no tomar hielo… tomar agua del tiempo allí es como tomarte un té, y ver a todos los guiris con sus pedazo vasos de granizados nos hizo rendirnos. Desde entonces cayeron litros y litros de deliciosos zumos, shakes y smoothies… ummmm

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Al día siguiente cogimos una excursión organizada, una multiaventura light, lo más peligroso era el viaje en bus. Primero subimos en elefante, a Mario le plantaron en el cuello del elefante sin silla ni cuerda donde agarrarse… lo pasó mal, que eso está muy alto, pero su hermano y yo nos reímos un rato. El jodío elefante no hacía más que pedirnos banana, y no llegábamos a dársela. Luego estuvimos un rato con un cachorro de elefante que me hacía monerías, me encantó, a ver si puedo subir el video.

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Luego hicimos una rutilla de senderismo que acababa en una cascada muy chula, me vino bien la experiencia adquirida en la despedida de Ana y Javi…

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Después de comer, un Bamboo rafting. Curioso, allí hacen muchas cosas con bambú, puentes, barcas, cabañas, utensilios… El rio era tranquilo, si querías podías ponerte de pie y llevar tu la balsa, pero optamos por dar el paseíto a lo señorito… Compartimos viajes con un grupo de franceses muy majos, alguno hablaba español, da pena ver la paliza que nos dan todas las nacionalidades en cuestión de idiomas...

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Al dia siguente cogimos otro viaje organizado a Chiang Rai, una ciudad más al norte en la que pensábamos pasar alguna noche, pero esto nos daba la opción de conocerla en un dia y volver. En realidad pasamos mucho tiempo en el coche, nos llevaron a muchos sitios de tiendas, y para lo que queríamos ver solo nos dejaron media hora. Os dejo una fotillo del templo blanco, muy friki, con estatuas de hellreiser y otros malvados y un mural con montones de personajes de cine. También nos llevaron al triángulo de oro, punto de encuentro de Tailandia (el buda), Myanmar (antigua Birmania, el casino tras el barco) y Laos (el casino de la derecha, el de la cúpula dorada). Ya está, eso era todo lo que había que ver ahí.

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En este viaje conocimos a unos madrileños que nos aconsejaron, como ya habían hecho Vero y Jauma, bajar cuanto antes al sur, así es que decidimos coger un autobús al día siguiente para viajar de noche hasta Bangkok, y luego un avión hasta Krabi. Esa mañana la empleamos en ver algún templillo más de Chiang Mai, como uno plateado al que las mujeres no podíamos pasar, y subir a Doi Suteph, un templo en lo alto de una colina con unas vistas preciosas de la ciudad. Tiene unas escaleras bastante largas, pero ya encontraríamos otras que las dejarían a la altura del betún.

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3. Playa de Railay (Krabi)

Llegamos al sur. Para subir al barco que nos llevaba a la playa tenías que meterte en el agua, con todo el mochilón y vestido… nuestro primer contacto con los longtail boats.

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Aquello es precioso. Aguas a 30º, cristalinas, poco profundas, sin oleaje ni corrientes, con playas llenas de palmeras y unos cortados rocosos bestiales… pero llegamos en temporada alta, todo estaba lleno de gente, nos costó encontrar hotel porque muchos estaban llenos, había muchísimos resorts pijísimos y muchas obras a medias, la playa posterior muy sucia, muy descuidado… la impresión fue mala, y tras darnos un bañito por la tarde y comprobar por la mañana que ya no nos sacaban a bucear, decidimos salir de allí pitando, no sin antes tomarnos unos deliciosos shakes…

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4. Ko Phi Phi

Subidos en una barcucha, vimos de lejos esta imagen

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Y pensamos… pobres, van como sardinas en lata… pues ahí nos dirigíamos, a hacer un trasbordo desde nuestra barcucha… que impacto. No era para tanto, es que la gente prefería ir fuera, pero dentro había sitio. Llegamos a Phi Phi, y más de lo mismo. Temporada alta, las calles llenas de gente, sucio, desordenado… En la única “ciudad” de la isla no hay coches, solo bicis y unos carros enormes para transportar cosas, y todos circulan por la misma calle estrecha que va zigzagueando laberínticamente. Lo que tiene el no saber, nos alojamos allí, en todo el meollo, para descubrir después que había opciones más idílicas, más de isla paradisíaca. Tras contratar buceo para el dia siguiente, nos dimos un largo paseíto hasta “Shark Point View”, en Long Beach, para hacer snorkel. Mereció la pena, vimos un montón de tiburones de punta negra, muchísimos, me encantó. Y una puesta de sol de las que solo se ven en islas paradisíacas…

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Al día siguiente llovió… andar por Phi Phi después de una tormenta es bastante asqueroso, lo de las alcantarillas aún no les ha llegado y en algunas partes metías los pies en charcos hasta más arriba del tobillo, en los que flotaban todo tipo de cosas.

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El buceo allí es caro, pero es precioso, arrecifes de coral enormes en aguas claras, con montones de peces tropicales, tiburones y tortugas. Eso sí que lo disfrutamos. Además te llevan a la playa del Di Caprio y te dan un arrocito con pollo, tras lo que puedes hacer snorkel un rato.

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Por la tarde subimos al mirador de la isla… ¡eso si que son escaleras! Era la ruta de evacuación para tsunamis, que siempre está bien que exista, y básicamente se trataba de subir hasta el infinito. Las vistas merecían la pena, y el atardecer desde allí era espectacular.

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Al dia siguente, después de bucear por la mañana, emprendimos la marcha, en un viaje en barco + autobús + barcocama hasta Ko Tao

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5. Ko Tao

Esta isla nos gustó más. Ellos estaban en temporada baja, todo era más tranquilo, más barato, menos caótico. En estas casitas nos alojamos, justo al lado del centro de buceo Pura Vida. El centro lo llevan españoles, nuestro divemaster era de Móstoles, y estaban hasta arriba porque el otro centro de españoles de la isla, al que fué Vero, estaba de vacaciones. Gente muy agradable.

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Pasamos la mañanita en la playa y por la tarde buceamos en esta misma playa, más una nocturna en la que no vimos nada de nada. Al dia siguiente dos inmersiones en barco. El centro estaba hasta arriba de cursos de buceo y nos llevaron a inmersiones muy sencillas, pero fueron muy bonitas. Había menos corales y menos variedad de especies que en Phi Phi, pero aquí había muchos más cantidad de peces, con unos bancos enormes. Y eso sí que es un mar en calma, nunca vi una superficie tan tranquila

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Por la tarde probamos el famoso Thai massage... en fin, creo que debimos haber elegido uno de esos relajantes con aceites, ¡que manera de crujirte!. La viejina que se lo dió a mi marido se partía la caja cuando tenía que alzarle en vilo XD... Al dia siguiente dos inmersiones más y salida hacia Bangkok de nuevo, en ferry y autobús nocturno.

6. Bangkok

No nos ha gustado nada, si viajáis a Tailandia mi consejo es que os lo saltéis, o al menos que no le hagáis caso a la gente amable que se os acerque, todo lo que os ofrezcan, ya lo hicisteis ayer. Al visitarlo al final, no nos descubrió nada nuevo sobre Tailandia, su gente, sus costumbres… No aportó nada positivo. Dejamos Bangkok para el final para comprar cosas, pero no nos convenció ni para eso. Visitamos el palacio y el templo, espectaculares, pero tremendamente llenos de gente.

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Nos colaron un crucero por el río, que aparte de ser carísimo, me gustó. Y vi los únicos lagartos de todo el viaje.

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Lo más curioso de Bangkok es su transporte por la zona vieja de la ciudad, una especie de linea de metro en barco, con sus estaciones, sus tornos… pero no es un tren, son barcos que recorren el río.

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Nos acercamos a la zona VIP y descubrimos el otro Bangkok. Compramos algunas cositas y estuvimos en el mercado nocturno de Chatuchak, enorme, dignos de ver los callejones interiores cubiertos, aunque creo que lleno de gente me agobiaría muchísimo. Pero abre el fin de semana y el viernes no tenía casi puestos abiertos.

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Solo nos faltaba la eternal vuelta. Ángel y yo facturamos nuestras mochilas e íbamos en pantalón corto cuando el avión nos soltó en la pista en Amterdam a 1º… aún me dura el resfriado. Una bonita estampa, una navidad en manga corta. Y con esa imagen me despido, no sin antes recopilar una serie de curiosidades sobre el país.

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Curiosidades

  • Las bebidas siempre te las darán con pajita, hasta en lata, siempre beben con pajita

  • No comen con pan, para rebañar te ofrecen arroz, que si lo quieres comer solo es un engrudo soso e insípido, pero que echas al plato cuando lo has acabado y lo mezclas con lo que te quede de salsa… rebañar a lo thay
  • La comida es muy picante, no te fies de los que te digan que solo pica un poquito.
  • Lo regatean todo, al precio que te den hay que dividirlo por la mitad, más o menos, claro que depende lo que quieras pelear... nosotros al 75% nos dábamos por satisfechos. Y hay que acordar el precio antes de que te den el servicio, aunque pagues al final.
  • Los baños acumulan montones de curiosidades, merecen un punto aparte:
    - No tienen platos de ducha, la ducha está en el mismo espacio que el wáter y el lavabo, el agua cae al sueño y desagua en algún punto, que no tiene ni porqué estar cerca de la ducha. Hace complicado mantener seco el papel higiénico y entrar a mear implica mojarse los pies.
    - No tienen escobilla, en su lugar hay un grifo a presión. Muy práctico, hay que reconocerlo, y para lavarse los pies también. Dado que en todas partes ponía que no tiraras el papel higiénico al wáter, alguien me ha planteado que igual no lo usan y ese grifo es su “papel higiénico”. Con la duda me quedo.
    - En los baños públicos no suele haber waters, a no ser que haya un cartel que ponga “western style”, lo que hay son una especie de baños turcos donde te subes de pie y te agachas (hablo de experiencia femenina, claro). No tiene cisterna, hay un cubo o pequeño aljibe con un cazo para que eches tú el agua. Pasado el primer impacto “¿tengo que mear ahí?”, también hay que reconocer su practicidad

  • Hay mucho perro callejero, tirados en las aceras y calzadas. Lo sorprendente es el respeto con el que los tratan. No ves a nadie un mal gesto, una patada o empujón de aparta de aquí, entraban hasta en los templos y nadie salía con una escoba a hacer “fusfus”. Y ellos son muy tranquilos, igual por el aplastante calor, pero no te persiguen ni ladran ni corretean. Y el tráfico los respeta, es curioso el orden que encuentran entre tanto caos. En las islas abundan más los gatos, muy sociables, no huyen de la gente, y también les tratan con cariño.
  • Hay mucho seven eleven, están por todas partes
  • Las normas de tráfico también merecen mención aparte:
    - Los pasos de cebra y los semáforos de peatones son prácticamente adornos urbanos. Tienes que lanzarte, hacerles parar, no van a parar si no estás ya en medio y no les queda más remedio. Da canguelo, yo me lanzaba cuando venían coches, las motos me daban mucho más miedo
    - Hay muchísima moto, motillo, moto tuneada y cerrada que parece un coche, motos con sidecares inverosímiles… uno se plantea como será allí la ITV. Y por supuesto van sin casco, cuatro en una moto, con niños muy pequeños sobre las rodillas o abrazados atrás, hablando o escribiendo mensajes por el móvil, con cargamentos sin atar que abultan más que la motillo…
    - En un viaje en autobús había un tío al lado del conductor con un láser indicando a otros coches que iba a adelantarles, a peatones que no cruzaran, asustando a perros para que no entraran en la calzada… no se si es lo normal, pero me llamó la atención

  • Las normas de protocolo y religiosas:
    - Tienes que descalzarte para entrar en los templos. Eso me quedó claro en el norte, pero cuando vas al sur, ¡tienes que descalzarte en todas partes! Tienes que descalzarte para entrar incluso a tiendas o restaurantes. Yo, que me ducho con chanclas… veo papilomas por todas partes, es raro.
    - Debes llevar los hombros cubiertos y las piernas hasta las rodillas, excepto en Bangkok, allí les falta ponerte el burka.