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rincón del bocachancla

Munich

Imagen de Urichuqui

Es sábado por la tarde y estoy haciendo esto. Lo de ir con Vero a los sitios no mola, que me pone deberes Sticking out tongue Ha estado divertido, ya podeis tomar nota todos e ir emigrando en modo Chema, en periodos cortos y cerquita, y si puede volar ryanair mejor. No como los chilenos, esos se han pasao.

Empezamos el viernes, yo salí solita desde Parla en autobús y me reuní con el resto ya en el aeropuerto. Jaime no nos dejaba dormir ni leer en el avión, había que darle palique, aunque a la ida nos hicimos un tanto los longuis. Miramos la guía que había traido Vero y descubrimos que Munich tenía un cielo azul intenso y que Nuremberg no aparecía en el mapa. Al llegar a Munich cogimos el tren que nos había indicado Chema, aunque no el vagón correcto, y nos reunimos con él ya en Rosenheimer Platz, la parada de su casa. Descargamos, inflamos el sofá y salimos hacia Theresienwiese, el archiconocido recinto del Oktoberfest, donde había quedado con sus compis. Pronto descubrimos que no hacía tanto frío, que aquello estaba petao de gente y con alta proporción de hispanohablantes. Pedimos nuestros primeros Glühwein y nuestra primera (y única, creo) Currywurst. ¡Ya estábamos en Alemania! Cuando ya se iba haciendo tarde conseguimos sitio en una carpa y allí cayeron unas radler.

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Al día siguiente tocó madrugar, Chema hizo de anfitrión y nos preparó unas deliciosas Weisswurst con mostaza dulce... un desayuno normalito. Llegamos al tren a tiempo, pero no se nos ocurrió esperar ya dentro, así es que estuvimos en la estación hasta la hora de salida, y cuando quisimos subir al tren ya no se sentaba ni el tato. Por mucho que Chema insistiera en que eran 20min, aquello era un regional y unas 2h de pie no era una opción, así es que nos cambiamos a otro tren que presumiblemente también iba a Nuremberg y salía un poco más tarde, que estaba sorprendentemente vacío. Si que nos llevó donde queríamos, ¡pero tardó la vida!, fué más largo que el vuelo desde Madrid. Aún así, mejor sentaditos. Ahí se me cayó un mito con los alemanes, los transportes públicos ni puntuales, ni buenos.

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Nuremberg mola, tiene un castillito en lo alto desde donde hay unas vistas bien chulas. Ahora, es la atracción estrella de las navidades, mejor no ir un sábado. La guía de Vero decía que era el mercado navideño por excelencia... debe ser, no había quien se moviera ahí. Para hacernos la foto en el castillo tuvimos que hacer cola. Aún así había rincones no tan masificados que merecieron la pena, y encontramos un sitio para comernos un codillo agusto que al menos a Jaime ya le dejó contento. El mercado lo vimos muy poquito, demasiada gente, además nos habíamos dividido y algunas compis de Chema tenían ya ganas de volver. Un par de Glühweins y poco más. Nos separamos volviendo a la estación, y fuimos al anden prontito para coger sitio... no sirvió de nada, el tren de vuelta estaba mucho más petao que el de ida, así es que repetimos la operación y cogimos de nuevo el tren lento, no sin polémicas cruzadas y un casi ataque cardiaco de Chema cuando los Jaimes desaparecieron para comprar cervezas.

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Ya en Munich aquellos a quienes sus intestinos se lo permitieron se cenaron un kebab, y salimos a patear ciudad de noche. Chema hacía de guía y nos presentó brevemente los puntos más representativos. Nos quedamos con buen sabor de boca...

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Domingo, nos apuntamos a una visita guiada por Munich con nuestro amigo Pablo, de Tres Cantos. No es por desmerecer a Chema y su intento de la noche anterior, pero estuvo muy interesante la visita. No tengo fotos, solo la de Marien Platz de dia, esperando a que empezara a funcionar el reloj... estaría absorta en las explicaciones Glad Luego Chema nos llevó a un parque que creo recordad que se llamaba English Garden, aunque no me suena muy alemán, no sin antes parar a comer Schnitzel en un restaurante universitario. Estaba chulo, muy inglés, con grandes extensiones de cesped, y construcciones interesantes como una pagoda o un mirador. Allí nos encontramos con Rosa, la amiga de Jose y Sergio, que si existe, aunque no tenga fotos, con la que luego quedaríamos para cenar. Nos habían hablado de un sitio donde la gente hacía surf en el río y fuimos a verlo. Mola, la gente pilota un huevo.

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Luego pateamos para seguir viendo edificios importanes y llegamos hasta el centro, donde paramos a tomar algo antes de reunirnos con Rosa en un mercado navideño medieval... por variar. Cenamos en un sitio que nos había recomendado Pablo y los amigos de Rosa también conocían. Vero y yo compartimos lo que ella califica como "la mejor hamburguesa vegetariana de su vida", la verdad es que el sitio estaba bien. Luego despedimos a Rosa y fuimos a probar la cerveza caliente, que no nos congratuló mucho en ninguna de sus diferentes variedades. Como molan los sitios al aire libre con fueguitos...

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Al dia siguiente Chema se fué a trabajar temprano y nos dejó solitos. Desayunamos en un bar al lado de su casa y fuimos a subir a la torre de Altem Peter, estando yo bajo los efectos de la cafeína y del azúcar que había generado la confusión idiomática de Vero pidiendo su café. Molan mucho las vistas desde ahí, y eso que ese día si que estaba nublado y llovía un poquito. Vimos de nuevo el relojito desde lo alto, y dimos un paseo por el mercado permanente.

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Entramos en varias tiendas buscando regalitos, pero los precios de Munich no animaban a nuestro consumo. Paseamos otro poquito, entramos a alguna iglesia que quedó por ver el día anterior, y nos dirigimos a Hofbräuhaus, la cervecería por excelencia de Munich, a ver si había sitio para nosotros, que según Chema era imposible, pero mentira cochina.

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Después de una buena comida y unas jarrazas, nos dirigimos a la juguetería que nos habían recomendado... normalita. Y de ahí, a casa, cansados, pero con ganas de más...